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El forastero Derry

Ser foráneo es un hecho que representa un orgullo y una añoranza. Ser foráneo en un lugar que era tu hogar, representa la beligerancia y la inestabilidad del tiempo, y ser foráneo en la isla esmeralda es inédito, pues los límites han sido forjados por los siglos, las religiones, la política y la vehemencia. Pero es en esa unicidad donde el Derry City Football Club se constituye. Un club limítrofe de la Irlanda británica que compite en la República de Irlanda, por motivos que exaltaron a la Eire de punta a punta. Analizaremos al Derry City y su particular situación como una de las grandes herencias de los connotados problemas en las Irlandas.


Por: Felipe Almazán y Balón irlandés

(Foto original: McMillant 75/Flickr)


El singular Derry City nace en 1928 como un club que iba a representar a la célebre ciudad de Derry, Londonderry o Derry y Strabane (numerosas denominaciones, que suelen conllevar un peso o ideología política), pero, por cosas del destino o mera casualidad, se convirtió en el resultado más visible y longevo del llamado “Conflicto Norirlandés” entre los inicios de la década de los sesenta hasta el ocaso de la década de los noventa.


En un ejercicio obligatorio, hay que contextualizar el conflicto llamado “The Troubles”, el cual fue un conflicto marcado por bandos con distintas etnoidentidades y severas diferencias en el ámbito religioso (católicos vs protestantes), entendiendo que la República de Irlanda estaba más ligada a los Republicanos Irlandeses (catolicismo y unionismo entre las Irlandas), mientras que Irlanda del Norte estuvo estrechamente ligada a las Fuerzas leales del Úlster (protestantismo y mantenerse en el Reino Unido).


Este periodo estuvo marcado por la violencia, la incertidumbre y diferentes problemas entre ciudadanos de ambas naciones. Los problemas se acentuaron en el Úlster, lugar base del conflicto debido a su identidad propia y al clamor popular de sus ciudadanos por la igualdad de derechos entre civiles de distinto grupo religioso.


La vorágine civil dentro del Úlster era plena en los años setenta, una década clave para el Derry City, que se convirtió en un foco de violencia y, por ello, tuvo que suspender varios partidos. Durante la temporada 1971/1972 el club fue constantemente obligado a desplazarse a la ciudad cercana de Coleraine para disputar su última campaña dentro de la liga norirlandesa de fútbol. Este desplazamiento se debió a que Brandywell, el estadio del Derry City, no cumpliera con las condiciones mínimas de seguridad tras sufrir en sus alrededores peleas entre la policía y diferentes grupos paramilitares.


(Eurozine y All That´s Interesting)


Un año después, el Derry City no aguantó más. El 13 de octubre de 1972 fue el día que marcó la separación definitiva entre “The Candystripes” y la liga de Irlanda del Norte tras 43 años en tal sistema competitivo, dejando atrás un palmarés compuesto por una liga norirlandesa y tres Sadler´s Peaky Blinders cup (Irlanda del Norte).


El Derry City vagó por el infrafútbol norirlandés sin rumbo alguno por los siguientes trece años, hasta que en la temporada 1984/1985 recibieron una inédita oferta de la “League of Ireland”, la competición de la República de Irlanda para integrarse en ella (específicamente en la segunda división) tras un permiso especial de la FIFA, la UEFA y la Northern Ireland Football Association. “The Red and White Army” aceptó convertirse en un objeto de estudio, separación y culto en un escenario tan fantasioso como voluble.


Las alegrías en la República de Irlanda no se harían esperar. El Derry logró obtener diversos trofeos y el ansiado ascenso a la primera división, lugar que no han abandonado desde entonces. Luego, en el año 1989, obtendrían un celebrado “triplete” de Liga, Copa y Copa de la liga consiguiendo clasificar a torneos continentales. De esta manera, el Derry, quien fuera un activo “separador” entre las Irlandas, se transformaba en el primer club en representar a dos naciones en una competencia europea cuando debutaron en la Copa de Europa ante el todopoderoso Benfica portugués. El mismo Derry se convirtió en un “unionista original” al aunar a las dos Irlandas en su líneas blancas y rojas. Quién lo diría.



(DerryDaily.net y Belfast Telegraph)


La vida siguió su rumbo y el Derry City no ha salido de la competencia que le recibió con los brazos abiertos. A nivel deportivo, son considerados un equipo “mediano” pero histórico que tuvo, como ya se mencionó anteriormente, su máximo esplendor en el segundo lustro de la década de los ochenta y su peor momento de incertidumbre entre 2009 y 2010 cuando el club escapó, milagrosamente, de la bancarrota y la desaparición gracias a sus aficionados. Los mismos que han roto más de una vez algún récord de asistencia, sobretodo si es en un partido contra su clásico rival, los Finn Harps.


El “Acuerdo de Viernes Santo” terminó de sellar, en parte, la violencia en el Úlster y la existencia en las cercanías de Brandywell Stadium comenzó a ser más amable. En las mismas paredes donde rebotaban balas y se observaban batallas sin fin, ahora están plasmados los recuerdos de los mayores ídolos de tal institución (Jim McLaughin, Peter Hotton, Jimmy Kelly, Stefen Kenny, James McLean, etc.), dándole una hermosa vuelta de tuerca al destino; de la violencia a la gloría de los suyos.


Para finalizar, hemos acordado junto al crack de @balonirlandes, dejarles una invitación a nuestros lectores para que sigan el fútbol de la República de Irlanda. A continuación, algunas de las razones y argumentos para seguir el fútbol de la isla esmeralda:


¿Qué tiene la liga de Irlanda para ofrecer? La respuesta es autenticidad. La liga de Irlanda, al ser una liga tan pequeña con estadios que suelen rondar entre 3000 a 6000 personas de capacidad, te puede ofrecer la autenticidad que cada vez parece más difícil conseguir en un fútbol más globalizado. Una liga que parece haberse quedado atrapada en lo que empezó siendo el fútbol: canchas de barro, campos pequeños y jugadores que no siempre tienen que ser “robots perfectos” que no pueden fallar en nada. Una liga donde los fans no solo son un numero para los equipos sino que son la parte esencial. La mayoría de los cuadros son dirigidos por sus socios y, más de una vez, los fans tuvieron que juntar fondos para salvar a su amado club de la bancarrota. Los clubes irlandeses sobreviven día a día e incluso la compra de una camiseta o una entrada por parte de los fanáticos puede marcar una diferencia enorme en la realidad de tales elencos. Son como cuadros de tercera o cuarta división inglesa, pero con la posibilidad de clasificar a copas europeas y conseguir alguna que otra hazaña.


Además, los fanáticos de la liga de Irlanda, a pesar de ser pocos, generan un ambiente que ya quisieran la mayoría de los equipos de ligas más grandes. Un ambiente donde, si insultas a un jugador, él podría escucharte perfectamente. Un ambiente donde, si tienes suerte, puedes irte a tomar una cerveza con tu equipo al pub más cercano luego del partido.


Si quieres sentirte realmente parte de un equipo, te recomendamos que empieces a seguir la liga de Irlanda y te diviertas con el fútbol en su estado más puro.


(Brandywell Stadium, Derry. Florian Christoph/Flickr)


Así termina el artículo de investigación sobre el curioso caso del Derry City. Agradezco infinitamente a Gonzalo Barrios de Balón Irlandés que me ayudó a entender de mejor manera al Derry City. También agradezco al Cientista Político, Patricio Gajardo, quien me aportó mayor conocimiento sobre el conflicto entre las Irlandas.


Fuentes: https://www.derrycityfc.net/, https://footballgroundguide.com/, https://www.irishtimes.com/ ,Tifo Football, The Team I Loved So Well.... of Gary Ferry.



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