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A sombras de gigantes

Actualizado: mar 3

Por: Felipe Almazán "El Lineman" y el Rincón Escocés.


La frase “fútbol británico” se ha convertido erróneamente en un sinónimo de la Premier League Inglesa. Muy probablemente sea porque es el estandarte máximo del balompié mundial, la mejor liga del mundo para muchos. Un titán, el olimpo del fútbol. El lugar donde convergen los mayores contratos televisivos en el deporte, los mejores jugadores y clubes de inmenso renombre. Pero es en la misma isla donde se emplaza un fútbol legendario, más rústico, lleno de heroicidad y digno de ver, admirar y disfrutar. El Lineman junto a los gigantes del Rincón escocés te damos la bienvenida al fútbol escocés.



En la vieja y querida Escocia se destila al igual que un buen whisky, un conjunto de jugadores ilusionantes. Profesionales curtidos a fuego lento en lugares donde el fútbol vió sus primeros pasos. En la mismísima nación de las gaitas donde el rusticismo no es elección. Allí, el carácter es algo inherente para los nacidos en la tierra del león rampante. “Nemo me impune lacessit” (Nadie me ofende impunemente) reza en latín el lema nacional marcado en la identidad de sus habitantes. Es en esa vehemencia donde el fútbol escocés tiene tintes poéticos, raíces sagradas e intensas esperanzas en un futuro brillante. La primera radiografía de una liga se puede ver en su selección, en sus profesionales y en los que lo componen.


"No hay un mal whisky. Lo único que hay son whiskys que no son tan buenos como los otros”.


Con esta célebre frase del afamado escritor estadounidense, Raymond Chandler, se puede describir al futbolista del país de los cardos, ya que existen diferencias siderales en el nivel de los distintos nombres de la actual selección. Es imposible que todos tengan el nivel de su jugador emblema: su capitán, que es posiblemente el mejor lateral izquierdo del mundo, Andy Robertson. De prestancias que son regularmente superlativas tanto en selección como en el todopoderoso Liverpool FC, actual campeón de Champions League y previsiblemente el próximo ganador de la mejor liga del mundo, la liga del país limítrofe. Robertson es un estandarte. Solo comparable a el Laphroaig de 10 años, tipo de whisky que se codea con los mejores de la historia en la “Whisky Bible”. Es Robertson el futbolista escocés llamado a golpear los anaqueles de la historia.


Otros nombres por seguir son los prometedores Scott McTominay del Manchester United y Scott McKenna del Aberdeen, el rocoso delantero del Sheffield United, Oliver McBurnie o los siempre confiables John McGinn y John Fleck del Aston Villa y Sheffield United respectivamente. Punto aparte para dos nombres: el primero Leigh Griffiths, goleador de raza que no se cansa de inflar las mallas con el inalcanzable Celtic en la SPL escocesa. El hombre que puso de rodillas a Joe Hart y a la enemistada Inglaterra en una tarde gloriosa en Hampden Park. El otro nombre es el de la joya del país de Nessie, Billy Gilmour. Un verdadero monstruo, con solo 19 años ha dejado partidos de crack mundial con la zamarra del Chelsea. Escocia puede jactarse del monstruo del Lago Ness, el mejor whisky de la existencia y este chico, que parece haber nacido para trascender.


"El whisky es un verdadero misterio, una verdadera magia... podrán importar cebada escocesa, pero nunca su agua, ni sus aparatos de destilación, ni a los escoceses que trabajan en ellos, quienes son los únicos que logran que no se evapore la gloria".


Así declama Ivor Brown sobre el destilado en las tierras altas de Gran Bretaña. Escocia tiene eso, misticismo, historia, clamor, sencillez y antigüedad. Ingredientes que con seguridad la distinguen de cualquier otra nación y su liga local también cabe dentro de esta consigna, donde se busca la gloria en tierra de monstruos.


Gloria, esa sensación que atrae insípidos valientes en una búsqueda por fama y orgullo. En la Scottish Premiership encuentras jugadores buscando un salto de calidad, quizás a una liga mayor, pero siempre habiéndose probado en un lugar donde tu nombre puede ser vanagloriado en un fútbol y un ambiente certificados por los años y calidad ganados. Una competición donde brillan los Celtic y Rangers que disputan probablemente el mejor derby del mundo “The Old Frim”, donde te puedes encontrar con históricos como el Hibernian de Edimburgo o el Aberdeen, equipo donde brilló un caballero de apellido Ferguson que ingresó su nombre con letras doradas en el firmamento. Cabe destacar también al Hearts of Midlothian, que divide, junto al ya mencionado Hibernian, a la capital Edimburgo con un clásico que llena portadas y enciende el frenesí de los habitantes del fiordo de Forth.


He pedido la opinión de avezados del fútbol en cuestión, como lo son los amigos del “Rincón escocés”. Ellos señalaron que “Desde finales del siglo XIX, el fútbol escocés ha tenido un gran significado para el país. Escocia jugó el primer partido internacional de la historia (y lo hizo en casa), posee los mayores récords de asistencia a partidos de fútbol de Europa y de la propia Copa de Europa, y ha dado momentos para el recuerdo tanto a nivel de clubes como de selecciones.


La globalización del deporte rey ha hecho que ya no estemos entre los mejores países, lo que es muy difícil, y más en Europa, para un país de poco más de 5 millones de habitantes. Pero lo que no perdemos es la mística, ambientes tremendos, grandes aficiones, y un fútbol que, sin ser tan técnico como las grandes ligas, sí es muy intenso, entretenido y con partidos generalmente muy abiertos donde los equipos casi nunca juegan a no perder, sino a ganar.


Celtic, Rangers y su gran ‘derby’ seguramente el mayor del planeta por rivalidad e historia, pero también el Aberdeen que tocó el cielo con Sir Alex Ferguson, Hearts y Hibs y su Edinburgh Derby, dos equipos con una masa social grande detrás, o el Motherwell y su cantera con proyectos como David Turnbull que llegarán muy alto, el pequeño gran Livingston, equipos como el Hamilton Accies que cada año salva la categoría con un presupuesto muy pequeño, o históricos como Dundee United (finalista de UEFA en los 80) o su archienemigo, el Dundee, donde jugó Claudio Caniggia, intentando volver a la máxima categoría. También, por supuesto, la lucha de la selección nacional por pisar una fase final de un torneo, ya que la última participación data de 1998 cuando se acudió al Mundial de Francia.


Por la emoción, la mística, la rivalidad, las aficiones, un fútbol en el que continuamente hay ocasiones de gol y la pasión con la que se vive, el fútbol escocés atrapa a todo aquél que lo conoce y lo vive. Dale una oportunidad y no te defraudará".


Este destacado medio tiene un podcast de lujo que invito a escuchar. Además de reiterar la invitación cordial a ver esta liga, que entre intrigas y ripios te lleva a un lado distinto del fútbol británico, alejado de los millones y estrellas de la Premier inglesa pero, que sin lugar a dudas, es una liga imperdible con un buen vaso de whisky en la mano.

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